lunes, 21 de abril de 2014

Los treinta años de Cedice

TRINO MÁRQUEZ |  EL UNIVERSAL
lunes 21 de abril de 2014  
El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, que varios años después de su creación incorpora el concepto de libertad a sus siglas representativas, y pasa a llamarse Cedice Libertad, está cumpliendo tres décadas de existencia. Es una fecha especial, no tanto porque esa cifra representa para cualquier organización civil un período prolongado, sino porque la mitad de ese lapso ha transcurrido en un ambiente signado por una acentuada estatización de la vida social. 

Desde el 2 de febrero de 1999, cuando Hugo Chávez asume la Presidencia de la República, comienza a instrumentarse un plan fríamente calculado de destrucción de la autonomía de todas las instituciones públicas y de las organizaciones independientes de la sociedad civil. Este programa arranca con un ataque sostenido a los partidos políticos opositores, a los sindicatos y a la CTV, para entonces poderosa y vital. Luego va extendiéndose al resto de las agrupaciones: gremios profesionales, federaciones empresariales, movimiento estudiantil, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales y asociaciones civiles de diferentes categorías. El objetivo consiste en pulverizar la trama social construida durante el período que arranca el 23 de enero de 1958, con el fin de sustituirla por organizaciones muy gubernamentales, tal cual había sido la experiencia de los países comunistas. El autoritarismo, en cualquiera de las formas que asuma -comunismo, fascismo, nazismo, militarismo de derecha, populismo o teocracia- no se aviene con las instituciones autónomas del Estado, ni con las agrupaciones independientes de la sociedad. La libertad, en cualquiera de sus esferas, se ve como seria amenaza.

En este contexto, que no ha hecho más que acentuarse con Nicolás Maduro, le ha tocado sobrevivir a Cedice Libertad. Asumir la defensa irrestricta de la propiedad privada, la libre empresa y la libre iniciativa, el Gobierno limitado, la responsabilidad individual, la confianza basada en el estricto cumplimiento del Estado de Derecho y la igualdad ante la Ley, ha tenido un alto costo. Esas banderas las ha levantado dentro de una atmósfera cargada de autoritarismo burocrático y distorsionada por los espejismos creados por el Estado hipertrofiado. Cedice -a través del Observatorio Legislativo, coordinado por la economista Alicia Sepúlveda- ha radiografiado hasta las entrañas ese monstruo formado de leyes, reglamentos y disposiciones con los cuales el régimen neocomunista ha tratado de asfixiar la economía privada para abrirle espacio a la "economía estatizada", a la "propiedad pública y colectiva", propuestas en los distintos planes socialistas; el último, el inconstitucional Plan de la Patria. No hay norma o instrumento legal que no haya sido analizado con detenimiento por los expertos en esas materias que han atendido el llamado de Cedice para que expongan, ad honorem, sus argumentos y reflexiones. Este trabajo ha sido un valioso apoyo para los parlamentarios de la bancada opositora en los debates con el oficialismo.

En el Comité Académico se analiza la coyuntura y la dinámica nacional en todos los órdenes. A esta instancia asisten importantes especialistas, igual ad honorem, a presentar sus puntos de vista en torno de la situación del país. Sin prejuicios ni dogmas, se evalúa el curso de la realidad nacional con el fin de inscribir el estudio de los fenómenos económicos en el contexto global que les da significado.

El propósito de todos los órganos de Cedice -como Cedice Joven- reside en apoyar la construcción de una sociedad con un rasgo civilista claramente predominante, en la cual la Libertad sea un valor esencial en todos los campos, no solamente el económico, y donde se respete la creación de riqueza y su reparto equitativo a partir de la libre empresa y la libre iniciativa. Para Cedice la libertad económica no puede perdurar si la democracia no se extiende a las demás dimensiones y si no se le asume de forma integral.

Para celebrar sus treinta años, la Junta Directiva de Cedice, presidida por Rafael Alfonzo, organizó un evento internacional -cuya diseñadora y bujía ha sido Rocío Guijarro- en el que el tema central se ubica en el futuro de la Libertad en América Latina. El gran atractivo será la presencia de Mario Vargas Llosa, probablemente el intelectual más importante e influyente de Hispanoamérica. Vargas Llosa ha sido vertical ante las dictaduras y un firme aliado de los demócratas venezolanos. Volverá a demostrarlo.

sábado, 19 de abril de 2014

¿Cómo conquistó Cuba a Venezuela?

por Moisés Naím - El País - 19 de abril de 2014

La enorme influencia que Cuba ha logrado ejercer en Venezuela es uno de los acontecimientos geopolíticos más sorprendentes y menos comprendidos del siglo XXI. Venezuela es nueve veces más grande que Cuba, tiene el triple de población y su economía es cuatro veces mayor. El país alberga las principales reservas de petróleo del mundo. Sin embargo, algunas funciones cruciales del Estado venezolano o han sido delegadas a funcionarios cubanos o son directamente controladas por La Habana. Y esto, el régimen cubano lo conquistó sin un solo disparo.
Los motivos de Cuba son obvios. La ayuda venezolana es indispensable para evitar que su economía colapse. Tener un gobierno en Caracas que mantenga dicha ayuda es un objetivo vital del Estado cubano. Y Cuba lleva décadas acumulando experiencia, conocimientos y contactos que le permiten operar internacionalmente con gran eficacia y, cuando es necesario, de manera casi invisible. Desde su inicio en 1959, una prioridad de la política exterior del régimen cubano ha sido la creación de vastas redes de apoyo a su causa. Sus servicios de espionaje, su diplomacia, propaganda, ayuda humanitaria, intercambios juveniles, académicos y culturales, y el apoyo en otros países a ONG, intelectuales, periodistas, medios de comunicación y grupos políticos afines han sido pilares básicos de su estrategia internacional. Esto lo hacen todos los países, pero pocos han tenido la necesidad de darle tanta prioridad y durante tanto tiempo como Cuba. La supervivencia económica y política del régimen ha dependido de su éxito en tener aliados en otros países que, a su vez, puedan influir sobre sus gobiernos en apoyo a la isla. En Venezuela esto no fue necesario, ya que logró penetrar directamente en el Gobierno. El hecho indiscutible es que Cuba tiene tanto la necesidad vital como la experiencia y las instituciones para moldear las decisiones de su rico vecino petrolero.
Es bien conocida la enorme ayuda petrolera que recibe la isla desde Venezuela. También las inversiones y el apoyo financiero. Parte creciente de las importaciones de Venezuela se canalizan a través de empresas cubanas. Hace poco se reveló la existencia de un enorme depósito de medicamentos caducados recientemente, que habían sido importados por una empresa cubana: medicinas supuestamente adquiridas en el mercado internacional a precio de saldo, y revendidas a precio regular al Gobierno de Caracas.
La relación va más allá de subsidios y ventajosas oportunidades de negocios para la élite cubana. Como ha documentado Cristina Marcano, una periodista que ha investigado ampliamente este tema, funcionarios cubanos controlan las notarías públicas y los registros civiles de Venezuela. También supervisan los sistemas informáticos de la presidencia, ministerios, programas sociales, policía y servicios de seguridad, así como la petrolera estatal PDVSA.
Y luego está la cooperación militar. El ministro de Defensa de un país latinoamericano me contó lo siguiente: “En una reunión con oficiales de alto rango de Venezuela, llegamos a varios acuerdos de cooperación y otros asuntos. Entonces tres asesores, con inconfundible acento cubano, se incorporaron a la reunión y se dedicaron a cambiar todo lo que habíamos acordado. Los generales venezolanos estaban avergonzados, pero no dijeron una palabra. Estaba claro que los cubanos llevaban la batuta”.
Cuba paga todo esto con personal y “servicios”. Venezuela recibe de Cuba médicos y enfermeras, entrenadores deportivos, burócratas, personal de seguridad, milicias y grupos paramilitares. “Tenemos más de 30.000 cederristas en Venezuela”, se jactaba en 2007 Juan José Rabilero, en esa época coordinador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba.
¿Por qué el Gobierno venezolano permitió esta intervención extranjera tan abusiva? La respuesta es Hugo Chávez. Durante sus 14 años en la presidencia, disfrutó de un poder absoluto gracias al control que ejercía sobre cada una de las instituciones que podrían haberle impuesto límites o exigido transparencia, ya fueran los tribunales o la asamblea legislativa. También dispuso a su antojo de los ingresos petroleros de Venezuela.
Dejar entrar a los cubanos fue una de las expresiones más contundentes de ese poder absoluto.
Chávez tenía muchas razones para arrojarse a los brazos de Fidel Castro. Lo admiraba, y sentía por él un profundo afecto y confianza. Fidel se convirtió en su asesor personal, mentor político y guía geoestratégico. Castro alimentó además la convicción de Chávez de que sus muchos enemigos —sobre todo Estados Unidos y las élites locales— querían liquidarlo, y que no podía esperar de sus fuerzas de seguridad la protección que necesitaba. En cambio, los cubanos sí eran confiables. Cuba también proporcionó toda una engrasada red de activistas, ONG y propagandistas que apoyaron la revolución bolivariana en el extranjero. Chávez también se quejaba públicamente de la ineptitud de sus altos funcionarios. En esto, también Cuba le ayudó, dotándolo de funcionarios con experiencia en el manejo de un Estado cada vez más centralizado.
El alcance de la entrega de Chávez a La Habana lo ilustra dramáticamente la forma en la que manejó el cáncer que acabaría con su vida: confió solo en los médicos que Castro le recomendó, y se trató la mayor parte del tiempo en La Habana, bajo un manto de secretismo.

El sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, ha profundizado aún más la dependencia venezolana de La Habana. Ante las protestas estudiantiles contra un régimen cada vez más autoritario, el Gobierno ha respondido con una represión brutal, que cuenta con los instrumentos y las tácticas perfeccionadas por el Estado policial que controla Cuba desde hace demasiado tiempo.

lunes, 24 de marzo de 2014

El comunismo: parto con viiolencia

TRINO MÁRQUEZ |  EL UNIVERSAL
lunes 24 de marzo de 2014  
La violencia que ha sacudido al país durante mes y medio ha sido para aplastar la resistencia que distintos sectores de la vida nacional han levantado frente al modelo comunista que trata de imponer el tándem cubano-venezolano instalado en Miraflores desde 1999. A lo largo de este ciclo en la vanguardia se han alternado distintos sectores.

Hoy la línea más avanzada del enfrentamiento al totalitarismo la ocupan los estudiantes universitarios. En la etapa que comienza el 10 de diciembre de 2001 y concluye con los sucesos del 11 de abril de 2002 y los días posteriores, las fuerzas motrices del cambio estuvieron encarnadas por los sindicatos, los gremios empresariales y amplias capas de las clases medias, movilizadas en gran escala para conjurar las amenazas comunistas que aparecieron cuando Hugo Chávez pretendió apoderarse de la educación primaria y aprobó aquellas 49 leyes que exacerbaban el morbo del estatismo. Más tarde, con la Coordinadora Democrática y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) reaparecieron en rol protagónico los partidos políticos, que impulsaron la lucha contra los delirios comunistas que se agudizaron en la fase final del caudillo.

La trayectoria durante toda esta etapa podría resumirse señalando que, por un lado, la élite gobernante trata de imponer el comunismo, mientras, por el otro, existe una sociedad que aguanta el embate. Ha habido una lucha desigual, asimétrica, en la cual los rojos, a pesar de su poderío, no han podido aplastar a los ciudadanos; mientras la sociedad no ha acumulado la energía suficiente para derrotar al régimen, ni lograr cambios sustantivos orientados a restablecer la democracia y recuperar la economía.

En Venezuela se repite la historia: el comunismo nace luego de un parto violento. En su alumbramiento no hay nada natural, ni espontáneo. Todo es forzado y compulsivo. Esa fue la experiencia de Rusia, Europa Oriental, China, Cuba, Vietnam. Ese esquema centralista, autoritario, vertical y burocrático, únicamente logra implantarse mediante la coacción de un grupo arrogante y déspota. En esa forma de organizar la economía, la sociedad y el Estado, no existe espacio para el consentimiento, la adhesión voluntaria, la persuasión y el consenso. Tampoco para la oposición o la simple disidencia. Los regímenes comunistas poseen un rasgo autocrático y militarista acentuado. Exaltan el armamentismo, aunque en la neolengua que construyen hablen de paz.

El fracaso del comunismo no es como el de cualquier otro sistema. En una república democrática, los errores de un gobierno pueden corregirse en el siguiente mandato. Los comunistas, además de que dejan a las naciones en la ruina, no permiten la rotación en el gobierno. Son enemigos de la alternabilidad. Son fanáticos del poder total, absoluto y eterno. No creen en la democracia, ni en la alternancia. No organizan gobiernos, sino regímenes. No necesitan la aprobación ni la legitimación popular, aunque de vez en cuando la usan para darse un baño de legitimidad. Los comunistas se autojustifican. Les basta hablar de la "revolución", de los "ideales del pueblo" y del "hombre nuevo" que ellos edificarán a partir de la redención social. En nombre de estos "principios" asumen el control de todas las instituciones que permiten asegurar su continuidad en el poder: el Parlamento, el Poder Judicial, los órganos electorales, las Fuerzas Armadas, el Banco Central, las dependencias que elaboran las estadísticas nacionales. No hay institución pública que escape a su control absoluto.

Los jóvenes han decidido asumir con heroísmo y abnegación la resistencia al comunismo. En esta par- ticular batalla que libran no piden reivindicaciones específicas, como el aumento de las dotaciones estudiantiles, de las becas o el mejoramiento del subsidio al transporte. En esta oportunidad se dirigen a combatir un adversario que los ha dejado sin futuro. Que los condena a la miseria. Que los empuja a irse del país porque no les garantiza la seguridad personal, ni la posibilidad de conseguir un empleo estable y bien remunerado o emprender una actividad económica que los independice.

La juventud venezolana no quiere vivir en la frustración en la que ven pasar sus días los cubanos, aplastados durante 55 años por una tiranía petrificada que acabó con tres generaciones. Ese es el espejo en el que se ven nuestros jóvenes, quienes se niegan a ser víctimas sumisas de los gamonales que se entronizaron en el poder.


sábado, 22 de marzo de 2014

Los venezolanos en el impasse del chavismo

Fuente: Le Monde - El Nacional 22/03/2014
Potencialmente, Venezuela, gran productor de petróleo, es un país rico. Pero quince años de chavismo la llevaron al knockout económica y socialmente. Desde comienzos de febrero, los venezolanos están en la calle, protestando, día tras día, contra un régimen que ha triunfado en tres aspectos: engaño, corrupción y autoritarismo político.
El chavismo es la doctrina heredada del anterior presidente Hugo Chávez, quien ejerció el poder desde 1999 hasta su muerte, en 2013. Es un coctel de social-soberanismo (socialo-souverainisme), inspirado en el ejemplo cubano, y de un antiimperialismo militante, proveniente de un viejo fondo revolucionario latinoamericano.
Los catorce años de reino de Hugo Chávez permitieron ayudar a una pequeña parte de la población: los más pobres de 30 millones de venezolanos aprovecharon una cierta redistribución de la renta petrolera. En lo demás, el chavismo ha aplastado al país: economía pasada al yugo del Estado, desestímulo de las inversiones locales y extranjeras, controles de precios, de cambios, y del comercio exterior.
Electo en abril de 2013, el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, ha actuado mejor todavía. En un año, ha congelado la actividad económica del país. Anunció, esta semana, que estaba obligado a instrumentar la tarjeta de racionamiento, a semejanza de lo que Cuba hizo hace medio siglo.
Salvo el petróleo, del que posee las más grandes reservas del mundo, Venezuela produce cada vez menos. Importa casi todo. Ayer país de agricultura y ganadería, hoy compra más de un tercio de los bienes de consumo corrientes.
El país casi no tiene divisas, el colmo para un gran exportador de petróleo. Los hospitales carecen de todo. Los apagones, cortes, de electricidad son cada vez más frecuentes. La inflación anual supera 56%, condenando los pobres a más pobreza.
Los manifestantes enfrentan las milicias paramilitares del régimen, que acusa a los “burgueses” de estar en la calle. Se equivoca. Detrás de los estudiantes, punta de lanza de la protesta, todo el espectro de la sociedad venezolana manifiesta su inquietud por el porvenir.
Bajo la personalización del poder a ultranza que encarnaba Chávez, las fuerzas armadas no han cesado de aumentar su dominio de la vida política. El “modelo cubano” produce aquí todos los peores efectos. Una economía paralela existe, un mercado negro de comercio interior y exterior que aprovecha la pequeña “nomenklatura” sin escrúpulo.
Al hundimiento de la economía se añade la inseguridad galopante, 25.000 homicidios por año, sin contar los robos, agresiones diversas, secuestros, violaciones. Caracas es la capital más peligrosa del planeta.
Se necesita toda la atracción del “exotismo latino” en ciertos intelectuales franceses para encontrar algún encanto en el chavismo. Sobre todo que éste, bajo Maduro como con Chávez, veja, maltrata, las libertades públicas, amordaza una parte de la prensa y trata duramente a toda la oposición.
*Traducido por Pedro Conde Regardiz

viernes, 21 de marzo de 2014

Operación Cicatriz

SOLEDAD MORILLO BELLOSO |  EL UNIVERSAL
21 de marzo de 2014  
Si el gobierno funcionara, si hiciera las cosas que tiene que hacer, en fin, si gobernara, las protestas no existirían o pasarían por debajo de la mesa sin mayor pena ni gloria. A entenderlo bien, las protestas son una consecuencia, la respuesta de la sociedad al desgobierno. La sociedad está harta de los besos y amapuches falsos, de ser ignorada, de las promesas que se obsequian pero que no se cumplen, está hastiada de ser para el gobierno menos que un cero a la izquierda. Ha tenido mucha paciencia. Pero todo en esta vida tiene un límite. Tarde o temprano, el tipo que pega a su mujer, que es negligente en sus deberes, que ha manchado el vecindario con violencia, recibirá de vuelta la queja airada, la violencia que sembró, el cambio de la cerradura de la puerta y el apoyo de la vecindad que no soporta los abusos.

Dice la lógica que la mujer ha debido recurrir al sistema de justicia. Pero, ¿y si el sistema no resuelve y se pone de parte del abusador? Mujer y vecinos arderán en furia. La ira no es buena consejera y se producirán excesos. Al pretender restaurar el orden con la fuerza de las botas, sin entender la validez de la protesta y sin ocuparse de solucionar las demandas que la originaron, la sociedad reaccionará con aún más indignación. Pero, ¿de quién es la culpa? ¿De la sociedad o del abusador y sus cómplices? 

Uno no tiene que estar de acuerdo con la intifada. Puede objetarla por principios o por razones pragmáticas. Lo que no puede hacer es no entenderla. El gobierno no puede despacharla así nomás. Esto es un cuero seco: se pisa por una punta y se levanta por la otra. 

La solución al conflicto la tiene el gobierno. Tiene un nombre: rectificación. Rectificar es mucho más que una conversa manipulada que se transmite por los medios. El gobierno, porque es gobierno, debe transitar con humildad por todos los pasos del sacramento de la confesión. De lo contrario, aunque crea haber dominado la protesta, le estallará en las manos de nuevo, con aún mayor ferocidad.

La respuesta del gobierno no puede ser perseguir a María Corina Machado o encarcelar alcaldes. Eso es echarle kerosén al fuego. Son actos de poder, no de autoridad. Lo que está pasando hay que verlo con ojos profundos. Esto no es apenas una crisis coyuntural. Aún no podemos hacernos una idea de las heridas que tenemos en el cuerpo social. El país con mejores perspectivas del área subcontinental se nos convirtió en un caos. ¿Por qué?

El Estado fue colonizado por el gobierno, por el partido de gobierno y por los militares. A seguir hizo un "take over" de buena parte de los sectores productivos y de servicios. Con todo controlado, el Estado sitió a la Sociedad. Al principio le lanzó a los ciudadanos panes y peces para que sintiesen que el sitio les convenía. Que a caballo regala'o no se le mira el colmillo. Con el tiempo y la madeja de incompetencias y corruptelas, dejó de proveer. La gente comenzó a sentir que el sitio apretaba como caluroso abrigo en pleno verano. La incomodidad produjo la protesta, que fue ignorada por el Estado. A ese desprecio la sociedad reaccionó en voz alta, que el Estado no entendió como un justo reclamo sino como un intento de derrocarlo. En lugar de abrir la válvula de descompresión, reaccionó con represión, con balas y perdigones, con cárceles y persecución, con ocupación militar. No entendió que las armas de la política son las ideas, la palabra, la comprensión, el respeto.

El Estado decidió concentrar sus esfuerzos y recursos en defender su poder. De un mal gobierno pasamos a la ausencia del gobierno. El Ejecutivo habla, pero no gobierna; el Legislativo habla, pero no legisla; el Judicial "retoriza", pero no imparte Justicia; el Poder Moral es el batallón especializado, los francotiradores que atinan sus disparos contra la democracia.

La Oposición, incluso gobernando en espacios importantes, no logra defender a la sociedad de los ataques verbales, físicos, económicos y sociales del Estado. Entonces, la Sociedad reacciona con anarquía. Es lo único que puede hacer frente a la entropía. Es la Caja de Pandora, con la Esperanza de última en la fila de salida.

Saldremos de ésta, con páginas de obituarios, leguas de tierra arrasada, empapados en sangre y lágrimas, en quiebra moral y económica, con el cuerpo exhausto, hinchado de deudas, lleno de supurantes heridas; con los corazones encallecidos y sudando desconfianza; con el hedor de la pólvora; sabiendo que todo pudo ser evitado; y solos, pues en realidad siempre lo estuvimos. Tocará a todos transitar por la Operación Cicatriz. 

La protesta por comida

PEDRO E. PIÑATE B. |  EL UNIVERSAL - 21 de marzo de 2014  


Como necesidad existencial del ser humano, los alimentos de la dieta diaria no deben faltar. Para ello la producción nacional y las importaciones complementarias del déficit deben procurarse suficientes y disponibles al consumo, mediante políticas acertadas. Por el contrario en Venezuela, en los últimos 15 años de "revolución bonita", las políticas afectaron la producción y favorecieron las importaciones subsidiadas, comprometiendo el abastecimiento normal de alimentos hasta el nivel de escasez severa que por culpa exclusiva del gobierno, sufrimos hoy todos los venezolanos.

De la escasez como resultado seguro del terror agrario, los controles y el estatismo comunista, el país y el gobierno fueron suficientemente advertidos. Tanto por el sector productor como por todos los demás integrantes de la cadena agroalimentaria. Sin embargo el gobierno hizo oídos sordos a todas las advertencias e insistió en sus políticas de hambre, llevando al país al estado de protesta en que nos encontramos. 

Del por qué viéndose venir la crisis de escasez que pudo ser prevenida no lo fue, las razones incluyen desde los intereses de la dominación Castro-comunista hasta la gigantesca corrupción que esquilma la vaca petrolera. Así, mientras la población padece enormes vicisitudes por la severa escasez de alimentos, pero también de gas, de luz, de agua, de aseo urbano, y hasta de papel tualé; y la inflación evapora el dinero disponible para sus compras, el gobierno tozudo se mantiene como si aquí no faltara nada. Por todo esto, la protesta por comida es una legítima que deben ser atendida y resuelta eliminando las causas de la escasez, concertando un plan de contingencia con el sector agroalimentario e impulsando nuestra agricultura en forma sustentable. Hasta entonces seguirá la protesta por comida y miren que falta hasta la perrarina. 

jueves, 20 de marzo de 2014

Regímenes de excepción

Fuente: CARLOS J. SARMIENTO SOSA |  EL UNIVERSAL, Caracas, Venezuela: jueves 20 de marzo de 2014  
El principio general que rige en todo país democrático es la vigencia del Estado de Derecho, es el libre ejercicio de los derechos y las garantías constitucionales. No obstante, hay circunstancias en las cuales la constitucionalidad ha previsto que, de manera excepcional, se limiten o suspendan esos derechos y garantías para defender el propio régimen constitucional o atender situaciones extraordinarias. 

Dentro de ese contexto, en la Constitución de 1999 y en la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción de 2001 se prevé el estado de excepción, considerando que es aquel en el que el Presidente de la República, en Consejo de Ministros, podrá decretar el estado de excepción, calificando como tal las circunstancias de orden social, económico, político, natural o ecológico, que afecten gravemente la seguridad de la nación, de las instituciones y de los ciudadanos, a cuyo respecto resultan insuficientes las facultades de las cuales se disponen para hacer frente a tales hechos. En tal caso, podrán ser restringidas temporalmente las garantías consagradas en esta Constitución, salvo las referidas a los derechos a la vida, prohibición de incomunicación o tortura, el derecho al debido proceso, el derecho a la información y los demás derechos humanos intangibles. 

A su vez, dentro del estado de excepción se consideran los siguientes subtipos:

El estado de alarma, que podrá decretarse cuando se produzcan catástrofes, calamidades públicas u otros acontecimientos similares que pongan seriamente en peligro la seguridad de la nación o de sus ciudadanos y ciudadanas. Durará hasta treinta días, prorrogable hasta por treinta días más.

El estado de emergencia económica, que podrá decretarse cuando se susciten circunstancias económicas extraordinarias que afecten gravemente la vida económica de la nación. Su duración será de hasta sesenta días, prorrogable por un plazo igual.

El estado de conmoción interior, constituido por todas aquellas circunstancias excepcionales que impliquen grandes perturbaciones del orden público interno y que signifiquen un notorio o inminente peligro para la estabilidad institucional, la convivencia ciudadana, la seguridad pública, el mantenimiento del orden libre y democrático, o cuando el funcionamiento de los Poderes Públicos esté interrumpido. Podrá decretarse el estado de conmoción interior en caso de conflicto interno, que ponga seriamente en peligro la seguridad de la nación, de sus ciudadanos y de sus instituciones, el cual no podrá exceder de noventa días, siendo prorrogable hasta por noventa días más.

El estado de conmoción exterior en caso de conflicto externo, que ponga seriamente en peligro la seguridad de la nación, de sus ciudadanos o de sus instituciones, y constituyen causas, entre otras, para declararla todas aquellas situaciones que impliquen una amenaza a la nación, la integridad del territorio o la soberanía. Se prolongará hasta por noventa días, siendo prorrogable hasta por noventa días más.

El Decreto que declare el estado de excepción será presentado, dentro de los ocho días siguientes de haberse dictado, a la Asamblea Nacional, o a la Comisión Delegada, para su consideración y aprobación, y a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, para que se pronuncie sobre su constitucionalidad. Asimismo, el Decreto cumplirá con las exigencias, principios y garantías establecidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos. 

Decretado el estado de excepción, el Presidente de la República, como Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, podrá ordenar la movilización de cualquier componente o de toda la Fuerza Armada Nacional. 

Asimismo, el Ejecutivo Nacional tendrá la facultad de requisar los bienes e inmuebles de propiedad particular que deban ser utilizados para restablecer la normalidad. Para toda requisición será indispensable la orden previa del Presidente de la República o de la autoridad competente y deberá expedirse una constancia inmediata de la misma.

Terminado el estado de excepción, se restituirán los bienes requisados a sus legítimos propietarios, en el estado en que se encuentren, sin perjuicio de la indemnización debida por el uso o goce de los mismos; y si los bienes requisados no pudieran ser restituidos, o se trate de bienes fungibles o perecederos, se pagará el valor total de dichos bienes, calculados con base al precio que los mismos tenían en el momento de la requisición.

Ahora bien, cuando están dadas las circunstancias para que se decrete un estado de excepción y no se hace, sino que las autoridades actúan arbitrariamente y de facto, se violarían la Constitución y el Derecho Internacional Humanitario porque se estarían vulnerando derechos y garantías. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Neogorilismo y paz

ANGEL OROPEZA |  EL UNIVERSAL
miércoles 19 de marzo de 2014  
Desde la década de los 60 del siglo pasado, el término "gorilismo" se ha usado para referirse a los gobiernos militaristas y represivos de América Latina, tristemente famosos por las violaciones a los derechos humanos de su población y a la crueldad de sus órganos de "seguridad" y "orden". Si bien el epíteto "gorila" tiene su origen en la política interna de Argentina, para referirse de manera despectiva a los adversarios del general Perón, con el paso del tiempo la expresión se extendió a otros países como sinónimo de gobernantes cuya marca distintiva era el uso de la represión y la fuerza como forma privilegiada de dominación.

Entre las características típicamente definitorias del gorilismo están la persecución sistemática contra los adversarios políticos, sindicales y sociales, el cierre o control de los medios de comunicación, la represión contra las manifestaciones de quienes discrepan, la judicialización de la protesta, el uso abusivo de la fuerza pública, el recurso a la tortura, la concentración absoluta de los poderes del Estado, la corrupción de los altos jerarcas del Gobierno, el manejo de los recursos públicos para fines del proyecto político, y la insistencia de la amenaza y el miedo como herramienta de control social.

En lo discursivo, el gorilismo latinoamericano (Videla en Argentina, Strossner en  Paraguay, Banzer en Bolivia, Pinochet en Chile) pregonaron siempre que sus actuaciones eran movidas por el más puro "amor al pueblo", que con ellos sí había "patria", que sus naciones se encaminaban a convertirse en "grandes potencias", y que todo el que pensase distinto era un traidor y apátrida, posiblemente financiado por fuerzas extranjeras. Este mismo modo de dominación pasó a denominarse "neogorilismo" cuando a las características anteriores se le agrega el hecho que sus gobernantes hayan alcanzado el poder por la vía electoral, y mantengan una fachada de formalidad democrática que no era necesaria en los tiempos del gorilismo originario.

El gobierno venezolano del poschavismo ha hecho méritos innegables para ubicarse como prototipo del neogorilismo latinoamericano. Una rápida revisión a la Venezuela de estos días nos muestra un país en estado generalizado de represión: represión sindical (cerca de 5.000 dirigentes sindicales "judicializados", perseguidos o bajo acusación penal por defender los derechos laborales), represión mediática (compra de medios de comunicación, presión sobre comunicadores sociales, censura y cierre de espacios, monopolización progresiva de los servicios radioeléctricos), represión universitaria (intentos de eliminación de la autonomía universitaria, proletarización y depauperación del profesorado, ahorcamiento financiero a las instituciones académicas), represión económica (inflación sin control, escasez, disminución ostensible de la capacidad adquisitiva de los trabajadores, nuevo aumento de los niveles de pobreza), represión sanitaria (abandono de los hospitales y depauperación del personal de salud) y represión política, son solo algunas de las más evidentes expresiones coercitivas del experimento madurocabellista. 

Esta represión, a la que Fernando Mires llama la etapa del "gangsterismo político", última fase de los modelos de dominación fascistas, ha llevado a que el de Maduro se haya convertido, por ejemplo, en el gobierno venezolano que en menos tiempo ha asesinado a más estudiantes, 17 entre el 12 de febrero y hoy. Lo adicionalmente cínico es que nuestra actual oligarquía gobernante se cansó de hablar de la represión de los gobiernos  anteriores.  De hecho, muchos alcanzaron notoriedad denunciando casos de real y a veces de supuesta represión. El tema les sirvió para llenarse la boca entonces y los bolsillos ahora.

Una última característica de los modelos gorilistas es el uso de "la paz" como una especie de fetiche verbal, pero carente de contenido más allá del "retorno a la normalidad", que no significa para sus representantes otra cosa que todo el mundo quieto, calladito y obediente. Dada su mentalidad cuartelaría, les cuesta entender que el principal obstáculo para la paz no son las protestas del pueblo, sino la presencia de condiciones sociales y económicas indignas.  En un país donde el presupuesto nacional 2014 destina a la adquisición de equipos de "orden público" más del doble de lo que otorga al sector vivienda, donde la mortalidad materna ha aumentado a 70 por cada 100.000 habitantes (la peor en casi 40 años), donde más de 800 mil adolescentes están fuera del sistema educativo y hay un déficit superior a las 5 mil escuelas, donde en los últimos 6 meses han muerto 235 personas por la escasez de insumos para enfermedades cardiovasculares, donde más del 30% de los quirófanos no funcionan, y donde el año pasado más de 14 mil pacientes oncológicos se quedaron sin radioterapia, la única paz posible es la que pasa por la atención y resolución de problemas concretos como esos. Lo demás es solo "paz cuartelaria", que es la única paz que entiende el gorilismo.

@angeloropeza182

lunes, 17 de marzo de 2014

La libreta de racionamiento y el desenlace final

ANGEL GARCÍA BANCHS |  EL UNIVERSAL
lunes 17 de marzo de 2014 
Tal y como pronosticamos, intentarían meter la libreta de racionamiento (el comunismo). De hecho, ese habría de ser el desenlace final del conflicto nacional, intentarlo y fracasar, para dar paso al cambio político: la transición hacia la recuperación de la institucionalidad, la economía de mercado y la forma de gobierno civil (i.e. la República). Hace pocos días las autoridades anunciaron la Tarjeta de Abastecimiento Seguro para la red de establecimientos comerciales del Estado, Mercal, Pdval y abastos Bicentenario; un intento para implantar la libreta de racionamiento, el mecanismo a través del cual, definitivamente, pretenden arrodillar al ciudadano, y hacerlo renunciar a sus principios, valores e instituciones, así como a la participación en la política para poder subsistir.

Jorge Giordani habría estado en lo correcto, y en todo momento habría sido sincero, cuando decía: "estamos construyendo el socialismo sobre la base de la escasez"; es que, no hay comunismo, sin libreta de racionamiento; y libreta de racionamiento, sin escasez. Pero, la escasez per se no basta; claramente, la experiencia histórica demuestra que, además de escasez desbordada, implantar la libreta requiere fusilamientos públicos, exactamente como ocurrió en la España de Franco, la Rusia de Stalin o la Cuba de Fidel. El error Giordani-Dietrich habría sido pensar que tal cosa como introducir poco a poco la libreta de racionamiento (o lo que llamaron el socialismo del siglo XXI) era posible en la práctica; la verdad, a la dupla Giordani-Dietrich le faltó lo fundamental: el fusilamiento público de miles y miles de venezolanos, durante y después de su introducción.

Como tal cosa no podrá ocurrir en la Venezuela del siglo XXI, el señor Giordani fracasó. Con mayores o menores traspiés, Venezuela se dirige hacia su reinstitucionalización. Simplemente, no será posible en la práctica implantar en la Venezuela del siglo XXI la libreta de racionamiento porque, al igual que ocurrió en los estados Zulia y Táchira, la gente en el resto del país reaccionará, desde el que depende del libre comercio para vivir hasta quienes sencillamente aman la libertad. Es decir, no habrá quien desde el Estado (no desde los colectivos, sino el Estado) esté dispuesto a administrar suficiente represión (miles y miles de muertos o más). 

Así, estoy seguro que, muy pronto, el país tendrá necesariamente que transitar hacia su reinstitucionalización.

@garciabanchs / www.econometrica.com.ve

2014: la ruina de Pdvsa continúa

Por DIEGO J. GONZÁLEZ CRUZ |  EL UNIVERSAL
lunes 17 de marzo de 2014 

La industria del petróleo y gas natural está conformada por una cadena de valor de negocios que se manejan en el mediano y largo plazo. Producir, procesar y mercadear nuevos barriles de hidrocarburos en áreas tradicionales desarrolladas o no desarrolladas lleva de tres a cinco años; y hacerlo en áreas nuevas toma de cinco a ocho años. Ello disponiendo de los mejores recursos humanos, de la tecnología, de las inversiones y de la base legal, económica y de transparencia que hagan posible los negocios. El Gobierno lanzó su "Plan Siembra Petrolera" 2006-2012, que fracasó completamente. Los errores siguieron repitiéndolos hasta llegar al reciente "Plan de la Patria 2013-2019", que insiste en la meta de producción de 6,0 MMb/d para 2019, que tampoco cumplirán, por las razones que aquí exponemos.

Hoy la base legal está determinada por la ideología del Gobierno. Un régimen que amenaza, confisca y expropia activos petroleros privados, y que obliga a los socios a hacer lo que los burócratas piensen o digan, no puede promover desarrollo alguno, porque el know-how, las tecnologías y las inversiones, tienen que venir esencialmente del exterior. En lo económico, una autoridad que impone el control de cambio, que limita el uso de los dólares de los inversores para traer sus bienes, servicios y tecnología, y que impide pagarles en dólares a sus trabajadores si lo desearan, que prohíbe la repatriación de capitales, tampoco puede promover desarrollo alguno de una industria tan difícil y competitiva como la petrolera. Y en materia de transparencia, ni el país ni los inversionistas nacionales y extranjeros conocen las cifras oficiales del negocio desde 2010 (fecha del último informe del Ministerio de Petróleo), ni las de Pdvsa, que datan de 2012 (fecha de su último Informe de Gestión). Como referencia, valga decir que las estatales Pemex, Petrobras y Ecopetrol presentan sus balances regularmente y están a la disposición de todos, vía Internet. 

Por lo tanto, si Pdvsa no ha hecho las inversiones y traído las tecnologías y el know-how necesario en los últimos años, no puede pretender que en 2014 va a ocurrir un milagro, un repunte de la producción, o que aumentarán las reservas de los crudos que necesitan las refinerías venezolanas. Si no se siembra, no se cosecha.

Un parámetro esencial que mueve la industria petrolera mundial es la reposición de las reservas (verdaderas reservas, no recursos como los de la Faja del Orinoco, que no cumplen con la definición de reservas que establecen las normas del Ministerio de Energía y Petróleo y los organismos internacionales). La meta es que cada barril producido tiene que ser restituido. Restablecido por las respectivas reservas que son producto de la exploración, de nuevas tecnologías o comprados.

Venezuela está agotando nuestra seguridad energética y las reservas de crudos condensados, livianos y medianos (C/L/M), los más comerciales y fuente para la alimentación de las refinerías nacionales. En 1998 las reservas de crudos sumaban 76,1 millardos de barriles, y apenas 24,4 millardos de éstos eran de crudos C/L/M, el resto era pesado y extrapesado (los menos comerciales). Para el 31 de diciembre 2012 las reservas de C/L/M eran de apenas 22,8 millardos; y, lo peor, de éstas, menos de 30% están desarrolladas (cuentan con la infraestructura para ser producidas). Esto ocurre porque la actividad exploratoria para la búsqueda de esos crudos ha sido mínima en los últimos años. Las cifras que presenta el régimen -que nos convierten en una "potencia energética"- son básicamente de la Faja del Orinoco, las cuales -como se dijo- son solo recursos. Para 2014 no se espera que esta situación se revierta.

Por otro lado, los acuerdos geopolíticos continuarán arruinando a la estatal en 2014. En el presupuesto de 2013, Pdvsa informa del acuerdo de entregas a 23 países, sin embargo, estima que no podrá adjudicar más de 220.400 b/d, afectando fundamentalmente a Argentina, Nicaragua, Jamaica y República Dominicana. El envío a Cuba se mantendrá igual. Mientras tanto Pdvsa declara en ese presupuesto que tiene, por lo menos, 12.300 millones de dólares (MM$) como exportaciones no cobradas. Y ni hablar de cómo pagarán la deuda financiera que estaba en más de 43.384 MM$ al cierre de diciembre de 2013. Además, tiene un pasivo total que asciende a 142.596 MM$ al 31-12-2012.

Por estas razones es que se le acabaron los dólares al régimen para seguir manteniéndose.